
Revista Interviú num.402 (1984). "Albatera, el Auschwitz de Franco". GARCÍA DUARTE: "Estábamos apiñados con un hambre espantosa. Ingresé en el equipo que fregaba los suelos. Éramos privilegiados porque formábamos los primeros cuando tocaban a rancho y volvíamos a la cola a por un segundo cazo de agua sucia con lentejas. Comíamos los desechos de la cocina, las mondas de patatas, hurgábamos en las basuras... Yo he visto a un tipo recoger una a una las lentejas vomitadas de otro y devorarlas."
«Un soldado, con una máquina de cortar el pelo, nos pelaba solamente desde una patilla hasta el medio de la cabeza, es decir, nos hacía un solo recorte lateral, dejándonos como un surco de labranza en la cabellera. Si nos mirábamos de aquel lado, teníamos un aspecto estrafalario». Lluís Marcó i Dachs. Llaurant la tristesa.


Todos los que desempeñamos algún cargo en la España nueva debiéramos contribuir a que las palabras de V.E. tuvieran una pronta y absoluta realidad pero, por desgracia, son muchos los que sin darse cuenta del daño que hacen al prestigio que V.E. ha adquirido entre amigos y enemigos prosiguen en sus métodos de tratar a los contrarios como si todavía nos halláramos en plena guerra y no hubiera todavía llegado la hora de vencer en nobleza a los que por fortuna V.E. venció por las armas. (...) “Mis muchos años de vida militar me dicen que hago mal en meterme en terreno vedado, pero mi amor a V.E. y mi deber de ciudadano consciente me aseguran que hablar con la claridad con que lo hago es prestar a V.E. la humilde colaboración (…) Rogando a V.E. le perdone el atrevimiento que ha tenido al dirigirse a quien se halla tan por encima de él (…)”. (Carta dirigida al general Franco de Emilio Tavera Domínguez, segundo jefe del campo de concentración de Portaceli).
"Estábamos apiñados con un hambre espantosa. Ingresé en el equipo que fregaba los suelos. Éramos privilegiados porque formábamos los primeros cuando tocaban a rancho y volvíamos a la cola a por un segundo cazo de agua sucia con lentejas. Comíamos los desechos de la cocina, las mondas de patatas, hurgábamos en las basuras... Yo he visto a un tipo recoger una a una las lentejas vomitadas de otro y devorarlas." (García Duarte, en Revista Interviú num.402, 1984).

«El robo de lo poco que nos quedaba, en este caso sustraído por el cura del sanatorio, Francisco Tuzón. Al llegar mi turno me quitó lo único que me habían dejado los anteriores, dos diccionarios uno de francés y otro de inglés. El cura Tuzón nos hizo formar ante los soldados franquistas que nos recibieron con un tiroteo al aire". (Josep Almudéver, El pacto de no intervención. Pobre República).
«Los habitantes de los alrededores de Valencia vienen a traer a los prisioneros comida y paquetes de ropa. Pero el cura de Porta Coeli y los cuatro guardias no dejan que nadie los disfrute. Convocan a los presos en el patio para asistir al desembalaje de los regalos que se reparten entre ellos», (Theo Francos, brigadista internacional)

