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En la cárcel de Alicante debíamos estar 3.000 ó 4.000 presos. En cada celda, de 8 a 10. Teníamos las colchonetas todas juntas y recuerdo que podíamos dar hasta cuatro pasos. Entre los presos no había buena relación por el partidismo. Los comunistas cogieron las riendas de la cárcel, lo mismo que sucedería en Santoña. Los de CNT éramos lo más discriminados. Si había favoritismo dentro de la prisión era para los comunistas, pero porque ellos eran también los que luchaban dentro de la cárcel. (José Beltrán Montesinos).

"Bueno, había una organización de este tipo. A penas entrabas, había alguien que te decía: - ¿Tienes capazo? 'Tener capazo' es capazo que entraba con comida. - ¿Te basta? Bueno pues recoge el rancho. Y cuando llegaba el rancho tú te ponías en la cola del rancho exactamente igual, aunque te mandaran comida de fuera y tu recogías el rancho y lo dejabas en un sitio; y entonces un señor desconocido, que generalmente tenía muy mala pinta, porque vivía sólo del rancho, porque vivir del rancho era morir, venía y lo cogía" (Miguel Abad Peiró, testimonio).

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Cuando oí la palabra muerte nunca pensé que en realidad me fueran a matar, pero lo pasé muy mal el primer mes después de la condena en el Reformatorio de Alicante adonde nos trasladaron. Allí no pasaba una noche en la que no se llevaran a gente, así que no podíamos dormir. Cuando yo llegué, cada noche se sacaba a uno, a dos, hasta cinco. Los sábados por la noche descansaban. Y como los juicios no acababan, aquello no variaba. Cuando me llegó la conmutación de la pena quedaban aún muchos condenados. Todos estábamos apartados en "El tubo" e incluso teníamos un patio para nosotros. Cuando pasó el primer mes me fui calmando. Recuerdo que había allí un centinela que era de Petrer y estando él de guardia en lo alto y yo en el patio le hice un gesto como de rajarle el cuello y cuando volví al pueblo y hablé con él me contó el temblor que le entró entonces. Todos los días venía el padre Vendrell y lo primero que nos decía era esto: "¿Hijos míos, habéis dormido bien?". (José Beltrán Montesinos).

En su oficio a la superioridad, la primera autoridad provincial se mostraba satisfechísima, porque salvo "el notable inconveniente" de que eran 3.600 presos, para un recinto de 500, la organización era "excelente" y el orden "absoluto"; la alimentación, "sana y bien condimentada"6. El día de su visita se dio "un guiso de patatas, legumbres, pescado, chorizo y como extraordinario, por ser día de fiesta, un huevo duro por cabeza" 7. No sería extraño, pues, que algún lector que vivió la posguerra, deseara haber pasado en la cárcel esos duros años. (Informe de la visita girada por el Gobernador Civil de Alicante al Reformatorio de Adultos 25 de julio de 1941. AHP, sección Gobierno Civil, leg. 9, carp. 92)

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El amo del Reformatorio era el Padre Vendrell. Algunos de los que consiguieron librarse de la pena de muerte decían que era homosexual, y que algunos se libraron de la muerte por eso, porque conseguía la conmutación. Recuerdo perfectamente que se asomaba por la puerta principal del patio y decía: - ¡El que quiera escuchar a La Madre que se venga conmigo! Él se decía la madre... muchas veces empezaba así: - Algunos de vosotros pensaréis, ¿cómo está éste aquí, en vez de en una cuneta? Ese era el principio. Ese hombre era de miedo, muy falso, muy hipócrita. Luego a la gente que iban a fusilar les decía: -No tengáis miedo hijos míos, si vais a subir al cielo. (Antonio López Tomás, testimonio).

Clemente Sánchez. En las cárceles de Franco, p.109 // Miguel Signes con " Tras los pasos de Barrabás"; // Bernardo López García, " En las cárceles de Franco no vi a Dios " // Manuel García Corachán. "Memorias de un presidario (en las cárceles franquistas). // Estampas de luz (1941- 1942). Diario de Enrique Barberá Tomás "Carrasca", (Se trata del diario que Enrique Barberá escribió durante su estancia de dieciséis meses en el tubo de los condenados a muerte): (Miguel Hernández en la cárcel de Alicante. Un intento de silenciar la palabra. (En PDF)

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